He visto que en muchas ocasiones como técnicos estamos tan preocupados por las cosas complejas que olvidamos de lado lo sencillo y fundamental.

Cuando un cliente lleva un vehículo a nuestro taller, debemos recordar que aunque él no es mecánico si es el dueño del vehículo.   Es la persona que lo usa todos los días y que conoce su desempeño.  No debemos menospreciar en lo más mínimo el conocimiento que tiene; no como técnico, sino como usuario!  todos los días de usar un mismo vehículo, de conocer sus ruidos, sus »mañas», su comportamiento.  Entonces lo primero que debemos hacer es »una corta entrevista» en donde podamos extraer mucha de la información que va a ser vital  para poder reparar la falla.

Preguntas como :

1. Cuáles son los síntomas que presenta. (Como si fuera un paciente)

2. Bajo que condiciones se da la falla, cuando lo enciende, cuando ya va en carretera, cuando está frío o cuando está a temperatura normal de operación.  Cuando va subiendo o bajando, acelerando o en compresión, cuando carga combustible o con el tanque vacío, cuando va lleno con gente o cuando va solo.

Parecen preguntas tontas pero muchas veces, si tomamos unos minutos para obtener la información necesaria, el mismo cliente nos va a dar la clave para resolver el problema.

3. Otra de las preguntas  importantes son: ¿Que trabajos le han hecho al vehículo antes de traerlo al taller o antes de que se presentara la falla?  Muchas veces el cliente nos da la pista confesando que le lavaron el motor, o cambiaron la distribución o desmontaron el alternador, o cargaron combustible, o instalaron un radio nuevo o unos halógenos, o una alarma, etc.  Cualquiera de estos procedimientos que podríamos llamar »normales» puede ser un dolor de cabeza si la persona que está diagnosticando no está al tanto del asunto.

Otra pregunta importante es hace cuánto tiempo se presentó la falla, si fué tan solo ayer que se encendió la luz del tablero o si tiene días de tenerla encendida pero el vehículo no presenta ningna falla, en cuyo caso podríamos sospechar que se trate de un problema de control de emisiones o algún sistema que no representa un peligro para quedarse varado en carretera.

Una práctica también que puede ahorrar mucho dinero cuando la luz  de check engine está encendida y el vehículo no presenta falla en la conducción es anotar los códigos de falla, proceder a  borrarlos y pedirle al cliente que vuelva a traer el vehículo cuando encienda la luz de nuevo.  Muchas veces sucede que accidentalmente alguien suelta un conector, el vehículo memoriza el código y en realidad no  existe una falla real, es solo parte del sistema de monitoreo del vehículo que no puede saber si es que alguien desconectó un sensor o es que se partió un cable.

Debido a todo esto es que es imprescindible que exista una sesión de recabar información previa a cualquier trabajo en el vehículo.

Afortunadamente tenemos este gran recurso, que