Entré al elevador… había sido un día difícil y me había costado un mundo llegar a tiempo a la visita en el hospital luego de un viaje de 2 horas atravesando la cordillera.

No habían transcurrido más de 3 segundos y habíamos iniciado el ascenso en el elevador, cuando recibí una llamada en mi celular…Roy, tu padre ya murió…

La verdad no lo esperaba, mi padre había salido bien de la operación y estaba con un ánimo increíble, pero Dios tenía otros planes.

Lo más interesante es que ese mismo año, estando sin ningún indicio de enfermedad, mi padre había escrito una carta en donde expresaba el deseo de donar su cuerpo a la ciencia una vez que partiera, pues, tal como lo expresan las sagradas escrituras «ausente del cuerpo y presente con el Señor» por lo que prefería ser útil aún después de su muerte para estudios o donaciones con su cuerpo.

Sin embargo, el legado de Noé Martínez fue más que eso, nos dejó un legado de valores, de principios eternos, de riqueza de vida familiar en prioridad, inclusive antes que su trabajo.

Cuando pienso en él y en la herencia que dejó no puedo más que ser retado a dejar también un legado, a dar mi mejor esfuerzo, sabiendo que un día también tendré que dejar este mundo para estar con el Señor.

Estamos en un tiempo de retos en donde todos estamos pasando situaciones difíciles, quizá lo económico apremia, quizá las tensiones en el hogar, quizá las deudas, quizá las preocupaciones de cómo vamos a afrontar lo que viene…

Sin embargo hoy quiero animarte a que puedas confiar en el que digo: Miren los pájaros. No plantan ni cosechan ni guardan comida en graneros, porque el Padre celestial los alimenta. ¿Y no son ustedes para él mucho más valiosos que ellos? Mt. 6.26

Quizá el punto es, en dónde está puesta mi confianza… si está en mi cuenta de banco, el el dinero que me está entrando en este momento o en lo que puedo hacer con mis propios recursos limitados entonces mi esperanza es limitada. Pero si me remonto a poner mi confianza en el que tiene recursos ilimitados, sabiduría y conocimiento ilimitado y amor ilimitado siempre voy a poder remontarme sobre las circunstancias y ver que puedo dejar un legado de carácter a mis hijos, de alguien que no se doblega, que encontró la forma de salir adelante, que se reinventó, que transformó su negocio, que supo encontrar nuevos nichos y que a pesar de todo…pudo encontrar las fuerzas para sacar adelante a su familia.

¿Fácil? No, no para nada. ¿Sencillo? De ninguna manera… A veces requerirá horas de meditación de revisar opciones de conectarse con la fuente creativa sobrenatural para redefinir lo que hemos venido haciendo y dar el golpe de timón que nuestra vida necesita en estos momentos.

Te animo a buscar las amistades que te aporten en este momento. HUYE de los negativos que más bien atraerán más desesperanza a nuestra vida. Pero siempre hay un grupo que cree que saldremos adelante, que de alguna manera pasaremos de esta. Que si se puede y que encontraremos la forma. Quizá tendrás que tomar decisiones no fáciles, pero que al final serán las que te permitan salir adelante.

Recuerdo un momento muy duro en nuestras vidas en que mi padre había renunciado por cuestión de principios en un trabajo en el que no creía a pesar de ser alto ejecutivo de la empresa.

¿Sabes que hizo mi padre?

Me llevó por el barrio a vender unos plátanos que nos habían regalado para que sobreviviéramos. Sin vergüenza alguna íbamos de casa en casa de nuestros vecinos ofreciendo el preciado producto. La lección para mí que en ese momento tenía unos 10 años fue tremenda. El trabajo es honra, y el poder ganarse los centavos con el sudor de la frente es una bendición.

En la parábola de la multiplicación de los peces, Jesús pregunta ¿que tienen? y eso es lo que Él multiplica, quizá la pregunta hoy es ¿que tienes? Porque solo se puede multiplicar cuando ha